Dios es perfección absoluta | A. W. Tozer

«Él es la Roca, sus obras son perfectas, y todos sus caminos son justos. Dios es fiel; no practica la injusticia. Él es recto y justo». (Deuteronomio 32:4)

A veces, cuando hablamos de perfección, usamos la palabra excelencia. ¿Alguna vez te detuviste a pensar lo que significa esa palabra? Significa «encontrarse en un estado de distinción», lo que implica una comparación con algo o alguien. La excelencia en un músico significa que es mejor músico que los demás músicos. Si tiene un alto grado de excelencia, podríamos decir que tiene la perfección en su campo. No la tiene, pero podríamos usar la palabra.

Entonces, cuando te acercas a Dios, Él dice: «¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis?» (Isaías 40:25). No comparas a Dios. Decimos que Dios es incomparable, y con eso queremos afirmar que Dios está solo como Dios, que nada se puede comparar con Él. Isaías fue muy fuerte aquí, y escribió con un lenguaje muy hermoso y elocuente, diciéndonos que no debemos comparar a Dios con nada ni con nadie, con nada en el cielo arriba ni en la tierra abajo […].

Cuando aplicamos la perfección a Dios, queremos decir que Él tiene plenitud y plenitud absoluta de todo lo que posee. Tiene plenitud de poder absoluto. También tiene una plenitud de sabiduría absoluta. Tiene un conocimiento absoluto. Tiene una santidad absoluta.

“Padre santo, no hay nadie como tú. Nadie puede compararse contigo. Permite que pueda estar siempre satisfecho sabiendo que eres perfecto en todos tus caminos. Amén.”